Job es fiel a Dios

Job es fiel a Dios

Job, sano otra vez, disfrutando con su esposa, sus hijos y sus amigos

Job es fiel a Dios

¿NO TE da lástima ese enfermo? Se llama Job, y la mujer es su esposa. ¿Sabes qué le está diciendo a Job? ‘Maldice a Dios y muere.’ Veamos por qué ella diría una cosa como ésa, y a qué razón se debió que Job sufriera tanto.

Job era un hombre fiel que obedecía a Jehová. Él vivía en la tierra de Uz, no lejos de Canaán. Jehová amaba muchísimo a Job, pero había alguien que lo odiaba. ¿Sabes tú quién era ese que lo odiaba?

Era Satanás el Diablo. Recuerda, Satanás es el ángel malo que odia a Jehová. Él pudo hacer que Adán y Eva desobedecieran a Jehová, y pensaba que podía hacer que toda otra persona le desobedeciera también. Pero ¿pudo hacer eso? No. Solo piensa en los muchos hombres y mujeres fieles de que hemos aprendido. ¿Cuántos puedes nombrar?

Después que Jacob y José murieron en Egipto, Job fue la persona más fiel a Jehová en toda la Tierra. Jehová quería hacerle saber a Satanás que él no podía hacer que toda persona fuera mala, y le dijo: ‘Mira a Job. Ve lo fiel que me es.’

‘Él es fiel,’ alegó Satanás, ‘porque tú lo bendices y tiene muchas cosas buenas. Pero si se las quitas, te maldecirá.’

Por eso Jehová dijo: ‘Ve. Quítaselas. Haz todas las cosas malas que quieras a Job. Veremos si me maldice. Pero cuidado que no vayas a matarlo.’

Primero, Satanás hizo que unos hombres robaran el ganado y los camellos de Job, y sus ovejas fueron muertas. Y mató a sus 10 hijos e hijas en una tormenta. Después, dio a Job esta mala enfermedad. Job sufrió muchísimo. Por eso su esposa le dijo: ‘Maldice a Dios y muere.’ Pero Job no quiso. También, tres amigos falsos vinieron y le dijeron que él había vivido una vida mala. Pero Job siguió fiel.

Esto hizo muy feliz a Jehová, y después él bendijo a Job, como puedes ver en el cuadro. Lo sanó de su enfermedad. Job tuvo otros 10 hijos hermosos, y el doble del ganado, las ovejas y los camellos que había tenido antes.

¿Serás tú siempre fiel a Jehová como Job? Si lo eres, Dios te bendecirá también. Podrás vivir para siempre cuando la Tierra entera sea hecha tan bonita como el jardín de Edén.

Job 1:1-22; 2:1-13; 42:10-17.

La familia se muda a Egipto

Conmovedor reencuentro de Jacob y José en Egipto

La familia se muda a Egipto

JOSÉ ya no puede contenerse. Dice a todos sus siervos que salgan del cuarto. Cuando está solo con sus hermanos, José empieza a llorar. Podemos imaginarnos lo sorprendidos que están sus hermanos, porque no saben por qué él llora. Al fin, él dice: ‘Yo soy José. ¿Está vivo todavía mi padre?’

Sus hermanos quedan tan sorprendidos que no pueden hablar. Tienen miedo. Pero José dice: ‘Acérquense, por favor.’ Cuando lo hacen, dice: ‘Soy su hermano José, a quien vendieron a Egipto.’

José sigue hablando bondadosamente: ‘No se culpen porque me vendieron acá. En verdad fue Dios quien me envió a Egipto para salvar vidas de personas. Faraón me ha hecho el gobernante de todo el país. Por eso vuelvan aprisa a mi padre y díganle esto. Y díganle que venga a vivir aquí.’

Entonces José echa sus brazos alrededor de sus hermanos, y los abraza y besa a todos. Cuando Faraón oye que los hermanos de José han venido, le dice a José: ‘Que se lleven carretas y consigan a su padre y sus familias y vuelvan acá. Les daré la mejor tierra de todo Egipto.’

Eso fue lo que hicieron. Aquí puedes ver a José saludando a su padre cuando él vino a Egipto con toda su familia.

Los hermanos de José se mudan a Egipto con sus familias

La familia de Jacob se había hecho muy grande. Juntos eran 70 cuando se mudaron a Egipto, contando a Jacob y sus hijos y nietos. Pero también estaban allí las esposas, y quizás muchos siervos además. Todos estos empezaron a vivir en Egipto. Se les llamó israelitas, porque Dios había cambiado el nombre de Jacob a Israel. Llegaron a ser un pueblo muy especial para Dios, como veremos después.

Génesis 45:1-28; 46:1-27.

José prueba a sus hermanos

Siervos egipcios encuentran la copa de plata de José en el saco de uno de sus hermanos

José prueba a sus hermanos

JOSÉ quiere saber si sus 10 hermanos mayores todavía son viles y faltos de bondad. Por eso dice: ‘Ustedes son espías. Han venido a averiguar dónde es débil nuestro país.’

‘No, no somos eso,’ dicen ellos. ‘Somos hombres honrados. Todos somos hermanos. Éramos 12. Pero un hermano ya no es, y el más joven está en casa con nuestro padre.’

José finge que no les cree. Hace que el hermano llamado Simeón quede en prisión, y deja que los otros lleven alimento y se vayan a su hogar. Pero les dice: ‘Cuando vuelvan, tienen que traerme al hermano más joven con ustedes.’

Cuando regresan a su hogar en Canaán, los hermanos le dicen a su padre Jacob todo lo que ha pasado. Jacob está muy triste. ‘José ya no es,’ clama, ‘y ahora Simeón no es. No dejaré que se lleven a mi hijo más joven, Benjamín.’ Pero cuando se les va acabando el alimento, Jacob tiene que dejar que se lleven a Benjamín a Egipto para que puedan conseguir más alimento.

Ahora José ve venir a sus hermanos. Se alegra mucho de ver a su hermano más joven, Benjamín. Claro, ninguno de ellos sabe que este hombre importante es José. José ahora hace algo para probar a sus 10 medio hermanos.

Hace que sus siervos llenen de alimento todos los sacos de ellos. Pero sin decírselo, también hace que sus siervos metan su copa especial de plata en el saco de Benjamín. Después que todos se van y están a alguna distancia en el camino, José envía a sus siervos tras ellos. Cuando los alcanzan, los siervos dicen: ‘¿Por qué han robado la copa de plata de nuestro amo?’

‘No hemos robado su copa,’ dicen todos los hermanos. ‘Si encuentran que uno de nosotros la tiene, que maten a ése.’

Por eso los siervos buscan en todos los sacos, y encuentran la copa en el saco de Benjamín, tal como ves aquí. Los siervos dicen: ‘Los demás pueden irse, pero Benjamín tiene que venir con nosotros.’ ¿Qué harán ahora los 10 medio hermanos?

Todos vuelven con Benjamín a la casa de José. José dice a sus hermanos: ‘Todos pueden irse a su hogar, pero Benjamín tiene que quedarse aquí como esclavo mío.’

Ahora Judá habla, y dice: ‘Si yo vuelvo allá sin el muchacho, mi padre morirá, porque lo ama mucho. Por eso, por favor, déjame aquí como esclavo, pero deja ir al muchacho.’

José puede ver que sus hermanos han cambiado. Ya no son viles ni faltos de bondad. Veamos qué hace José ahora.

Génesis 42:9-38; 43:1-34; 44:1-34.

Los sueños de Faraón

Faraón soñando

Los sueños de Faraón

PASAN dos años, y José todavía está en prisión. El copero no se ha acordado de él. Entonces una noche Faraón tiene dos sueños muy especiales, y se pregunta qué significan. ¿Lo ves durmiendo ahí? La mañana siguiente Faraón llama a sus sabios y les dice lo que ha soñado. Pero ellos no pueden decirle el significado de sus sueños.

Ahora el copero al fin se acuerda de José. Le dice a Faraón: ‘Cuando yo estaba en prisión había allí un hombre que podía decir el significado de los sueños.’ Faraón hace sacar de la prisión a José enseguida.

Siete vacas gordas, siete vacas flacas

Faraón le cuenta a José sus sueños: ‘Vi siete vacas gordas, hermosas. Entonces vi siete vacas muy flacas y huesudas. Y las flacas se comieron a las vacas gordas.

‘En mi segundo sueño vi siete espigas de grano lleno y maduro que crecían en un solo tallo. Entonces vi siete espigas de grano delgadas y secas. Y las espigas de grano delgadas empezaron a tragarse a las siete espigas buenas.’

Una espiga delgada y seca, y una espiga llena y madura

José le dice a Faraón: ‘Los dos sueños significan lo mismo. Las siete vacas gordas y las siete espigas de grano llenas significan siete años, y las siete vacas flacas y las siete espigas de grano delgadas significan otros siete años. Habrá siete años en que crecerá mucho alimento en Egipto. Entonces habrá siete años en que crecerá muy poco alimento.’

Por eso, José le dice a Faraón: ‘Escoge a un hombre sabio y encárgale recoger alimento durante los siete años buenos. Entonces la gente no se morirá de hambre en los otros siete años malos en que habrá muy poco alimento.’

A Faraón le gusta la idea. Y escoge a José para que recoja el alimento, y lo almacene. Después de Faraón, José llega a ser el hombre más importante de Egipto.

Ocho años después, durante el hambre, José ve a unos hombres que vienen. ¿Sabes quiénes son? ¡Son sus 10 hermanos mayores! Jacob el padre de ellos los ha enviado a Egipto porque se les ha estado acabando el alimento a ellos allá en el país de Canaán. José reconoce a sus hermanos, pero ellos no lo reconocen a él. ¿Sabes por qué? Porque José tiene más edad, y está vestido con ropas de una clase diferente.

José recuerda que cuando él era niño había soñado que sus hermanos venían a inclinarse ante él. ¿Recuerdas que leíste acerca de eso? Por eso José puede ver que es Dios quien lo ha enviado a Egipto, y por buena razón. ¿Qué crees que José hace? Vamos a ver.

Génesis 41:1-57; 42:1-8; 50:20.

José metido en prisión

José en la prisión

José metido en prisión

JOSÉ tiene solo 17 años cuando lo llevan abajo a Egipto. Allí lo venden a un hombre llamado Potifar. Potifar trabaja para el rey de Egipto, a quien llaman Faraón.

José trabaja duro para su amo, Potifar. Por eso, cuando José se hace mayor, Potifar le encarga toda su casa. Entonces, ¿por qué está José en la prisión? Por la esposa de Potifar.

Cuando José crece es un hombre muy hermoso, y la esposa de Potifar quiere que él se acueste con ella. Pero José sabe que eso sería malo, y no quiere. La esposa de Potifar se enoja mucho. Por eso, cuando su esposo viene, le miente y dice: ‘¡Ese malo José trató de acostarse conmigo!’ Potifar le cree a su esposa, y se enoja mucho con José. Hace que lo metan en prisión.

El encargado de la prisión pronto ve que José es un buen hombre. Por eso lo pone a cargo de todos los otros prisioneros. Más tarde Faraón se enoja con su copero y su panadero, y los mete en prisión. Una noche, cada uno de éstos tiene un sueño especial, pero no saben lo que significa. El día siguiente José dice: ‘Cuéntenme sus sueños.’ Y entonces José, con la ayuda de Dios, explica el significado de sus sueños.

Al copero, José dice: ‘En tres días saldrás de la prisión, y serás el copero de Faraón de nuevo.’ Por eso José añade: ‘Cuando salgas, habla de mí a Faraón, y ayúdame a salir de aquí.’ Pero al panadero, José dice: ‘En solo tres días Faraón te cortará la cabeza.’

En tres días sucede tal como dijo José. Faraón le corta la cabeza al panadero. Pero al copero lo sacan de prisión y él empieza a servir al rey de nuevo. ¡Pero se olvida de José! No le habla de él a Faraón, y José tiene que quedarse en prisión.

Génesis 39:1-23; 40:1-23.

Sus hermanos odian a José

Los hermanos de José lo venden como esclavo

Sus hermanos odian a José

¡MIRA qué triste y sin esperanza está este muchacho! Es José. Sus hermanos acaban de venderlo a estos hombres que van a Egipto. Allí harán esclavo a José. ¿Por qué han hecho esta cosa mala sus medio hermanos? Porque envidian a José.

El padre de ellos, Jacob, amaba muchísimo a José. Le mostró favor haciéndole una bonita vestidura larga. Cuando sus 10 hermanos mayores vieron cuánto amaba Jacob a José, empezaron a sentir envidia y a odiar a José. Pero también había otra razón por la cual lo odiaban.

José tuvo dos sueños. En los dos sueños de José sus hermanos se inclinaban ante él. El odio de sus hermanos se hizo peor todavía cuando José les contó estos sueños.

Un día, cuando los hermanos mayores de José están atendiendo las ovejas de su padre, Jacob le pide a José que vaya y vea cómo les va. Cuando los hermanos de José lo ven venir, algunos de ellos dicen: ‘¡Vamos a matarlo!’ Pero el mayor, Rubén, dice: ‘¡No, no hagan eso!’ En vez de eso, echan a José en un pozo de agua que está seco. Entonces se sientan para ponerse a decidir qué van a hacer con su hermano José.

Los hermanos de José reciben dinero de los ismaelitas

Para este tiempo vienen unos ismaelitas. Judá dice a sus medio hermanos: ‘Vamos a venderlo a los ismaelitas.’ Y eso hicieron. ¡Vendieron a José por 20 piezas de plata! ¡Qué vil y falto de bondad fue eso!

¿Qué dirán a su padre los hermanos? Matan una cabra y meten muchas veces la bella vestidura de José en la sangre de la cabra. Entonces le llevan la vestidura a su padre Jacob y dicen: ‘Hallamos esto. Míralo, y ve si no es la vestidura de José.’

Jacob ve que eso es. ‘Un animal salvaje tiene que haber matado a José,’ clama. Y eso es lo que los hermanos de José quieren que su padre piense. Jacob se pone muy triste. Llora por muchos días. Pero José no está muerto. Veamos lo que le pasa donde lo llevan.

Génesis 37:1-35.

Dina cae en dificultades

Dina y Siquem

Dina cae en dificultades

¿VES a quiénes va a visitar Dina? Va a ver a unas muchachas que viven en la tierra de Canaán. ¿Alegraría esto a su padre Jacob? Algo que te ayudará a contestar esta pregunta es tratar de recordar lo que pensaban Abrahán e Isaac acerca de las mujeres de Canaán.

Tres muchachas de Canaán

¿Quería Abrahán que su hijo Isaac se casara con una muchacha de Canaán? No. ¿Querían Isaac y Rebeca que su hijo Jacob se casara con una cananea? No. ¿Sabes por qué?

Era porque esta gente de Canaán adoraba a dioses falsos. No eran gente buena para tenerlos como esposos y esposas, y no eran gente buena para tenerlos como amigos íntimos. Por eso podemos estar seguros de que a Jacob no le agradaría que su hija buscara amistad con estas cananeas.

Dina se metió en dificultades, sí. ¿Puedes ver en el cuadro a ese cananeo que está mirando a Dina? Se llama Siquem. Un día cuando Dina vino de visita, Siquem obligó a Dina a acostarse con él. Esto era malo, porque solo hombres y mujeres casados deben acostarse juntos. Esta cosa mala que Siquem le hizo a Dina llevó a mucha más dificultad.

Cuando los hermanos de Dina oyeron lo que había pasado, se enojaron mucho. Dos de ellos, Simeón y Leví, se enojaron tanto que, llevando espadas, entraron por sorpresa en la ciudad. Ellos y sus hermanos mataron a Siquem y a todos los otros hombres. Esta mala cosa que hicieron los hijos de Jacob enojó mucho a su padre.

¿Cómo empezó toda esta dificultad? Fue por la amistad de Dina con gente que no obedecía las leyes de Dios. Nosotros no buscaremos tales amistades, ¿verdad?

Génesis 34:1-31

La gran familia de Jacob

Jacob y sus hijos

La gran familia de Jacob

FÍJATE en esta gran familia. Estos son los 12 hijos de Jacob. Y él tuvo hijas también. ¿Sabes los nombres de algunos de los hijos? Vamos a aprender algunos.

Lea dio a luz a Rubén, Simeón, Leví y Judá. Cuando Raquel vio que no estaba teniendo hijos, se puso muy triste. Por eso dio a Jacob su sierva Bilha, y Bilha tuvo dos hijos llamados Dan y Neftalí. Entonces Lea también dio a Jacob su sierva Zilpa, y Zilpa dio a luz a Gad y Aser. Finalmente Lea tuvo otros dos hijos, Isacar y Zabulón.

Al fin Raquel pudo tener un hijo. Le dio el nombre de José. Más tarde aprenderemos mucho más acerca de José, porque él llegó a ser una persona muy importante. Estos fueron los 11 hijos que le nacieron a Jacob cuando vivía con Labán el padre de Raquel.

Jacob también tuvo algunas hijas, pero la Biblia solo da el nombre de una de ellas. Se llamaba Dina.

Llegó el tiempo en que Jacob decidió dejar a Labán y volver a Canaán. Por eso reunió a su gran familia y sus grandes rebaños de ovejas y hatos de ganado, y empezó el largo viaje.

Algún tiempo después de haber vuelto Jacob y su familia a Canaán, Raquel dio a luz otro hijo. Esto pasó cuando estaban en un viaje. Le fue mal a Raquel, y al fin murió cuando daba a luz. Pero el nenito estaba bien. Jacob lo llamó Benjamín.

Queremos recordar los nombres de los 12 hijos de Jacob porque toda la nación de Israel vino de ellos. De hecho, las 12 tribus de Israel tienen los nombres de diez hijos de Jacob y dos hijos de José. Isaac vivió por muchos años después del nacimiento de todos estos muchachos, y debe haberse alegrado de tener tantos nietos. Pero veamos lo que le sucedió a su nieta Dina.

Génesis 29:32-35; 30:1-26; 35:16-19; 37:35.

Jacob va a Harán

Hombres de Harán hablando de Labán y su hija Raquel con Jacob

Jacob va a Harán

¿SABES quiénes son estos hombres con quienes habla Jacob? Después de viajar muchos días, Jacob los encontró cerca de un pozo. Estaban cuidando sus ovejas. Jacob preguntó: ‘¿De dónde son?’

‘De Harán,’ dijeron.

‘¿Conocen a Labán?’ preguntó Jacob.

‘Sí,’ contestaron. ‘Mira, aquí viene su hija Raquel con el rebaño de ovejas de él.’ ¿Puedes tú ver a Raquel acercándose?

Raquel cuida las ovejas de su padre

Cuando Jacob vio a Raquel con las ovejas de su tío Labán, fue y quitó la piedra del pozo para que las ovejas pudieran beber. Entonces Jacob besó a Raquel y le dijo quién era. Ella se emocionó mucho, y fue a su casa y le contó a su padre Labán lo que pasó.

Labán se alegró mucho de que Jacob se quedara en casa de él. Y cuando Jacob le dijo que quería casarse con Raquel, Labán se alegró. Pero le pidió a Jacob que trabajara en su campo siete años por Raquel. Jacob hizo esto, porque amaba mucho a Raquel. Pero cuando llegó el tiempo para el casamiento, ¿sabes lo que pasó?

Labán le dio su hija mayor, Lea, a Jacob, en vez de Raquel. Cuando Jacob concordó en trabajar para Labán otros siete años, Labán también le dio como esposa a Raquel. En aquellos tiempos Dios les permitía a los hombres tener más de una esposa. Pero ahora, como muestra la Biblia, deben tener una sola.

Génesis 29:1-30.

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