Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es,a los que conforme a su propósitoson llamados”(Romanos 8:28)
“A los que conforme a su propósito…”
Dios tiene un propósito para tu vida. Tiene una meta, un plan. ¡Es importante que te preguntes y que Le preguntes qué es lo que Él quiere hacer con tu vida!
Es muy interesante que la palabra griega para“propósito” , “prosthesis”, es la misma palabra que se utiliza en la Biblia cuando se hace referencia a los panes de proposición. Estos panes servían para representar a las 12 tribus de Israel, e impulsaban al pueblo a ir “hacia adelante”, a ir en pos del Todopoderoso.
Hoy, por el sacrificio de Jesús, el pan vivo que descendió del cielo (Juan 6:51), Dios te anima a ir hacia adelante.¡Él te concede Su favor y Su bendición, y te anima a que sigas avanzando, a que vayas hacia delante y tengas éxito en todos Sus propósitos para tu vida, para gloria de Su Nombre!
Querido(a) amigo(a), cree que Dios te llama según Su propósito. Su propósito es eterno, pero se manifiesta en lo temporal, aquí y ahora. Él desea guiarte, consolarte, dirigirte y usar tu vida,“conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él”(Efesios 3:11-12).
Para quien tiene fe no existe la suerte, existe Dios. Para quien tiene a Dios no existe la derrota, existe victoria. Para quien quiere no existen imposibles, existe poder.
Zaqueo estaba a cargo de los recaudadores de impuestos en la ciudad de Jericó quien se enteró que Jesús pasaba por la ciudad por la ciudad entre toda la multitud. Siendo Zaqueo un hombre de baja estatura física caminó por la multitud pero no pudo ver a Jesús así que apresurado se subió a un árbol para así poder ver al Señor. Al pasar por el árbol, Jesús vio a Zaqueo trepado entre las ramas y le dijo: “Zaqueo, apresúrate y desciende del árbol pues es necesario que hoy me hospede en tu casa”. Al escuchar las palabras de Jesús, Zaqueo se apresuró y lleno de gozo llevó a Jesús hasta su hogar, pero al ver esto la gente murmuraba puesto que Jesús se iba a quedar en la casa de un pecador.
Al llegar a la casa, Zaqueo le dijo a Jesús: “la mitad de mis bienes se los daré a los pobres, y si a alguien he defraudado se los pagaré cuatro veces más”. Estas acciones de Zaqueo revelan el arrepentimiento y la fe genuina de Zaqueo puesto que se dio cuenta del mal que había cometido, pero no siendo eso suficiente Zaqueo también tomó la responsabilidad de hacerse responsable por sus acciones y repagar los daños que había cometido. Su historia es una muestra de la transformación que el Evangelio puede traer a los corazones de las personas una transformación que busca hacer el bien.
Después de todo esto, Jesús anuncia que la salvación ha llegado a la casa de Zaqueo quien fuera también un descendiente de Abraham. Este acto indica que con Dios todas las cosas son posibles, y que aun un hombre rico puede ser salvo por Dios y cambiar sus acciones.
Puedes leer esta corta pero importante historia y reflexionar sobre su enseñanza en el libro de Lucas o en los versículos bíblicos que te presentamos a continuación.
Lucas 19:1-10
1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. 2 Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico, 3 trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura. 4 Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí. 5 Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa. 6 Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo. 7 Y al ver esto, todos murmuraban, diciendo: Ha ido a hospedarse con un hombre pecador. 8 Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. 9 Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Abraham; 10 porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.
El Evangelio describe que Jesús ya anticipaba que Judas lo iba a traicionar, de hecho una de las muchas interpretaciones de este episodio es precisamente que Jesús decidió seguir adelante, puesto que de esta manera el plan para la redención y salvación por parte de Dios a través del máximo y último sacrificio de Jesús y su posterior resurrección cumpliria las profecias anunciadas desde hace años y además daría paso a la vida eterna. En otras palabras Jesús obedeció el plan de Dios.
Durante lo que se conoce como “la última cena” Jesús le informa a sus discípulos que uno de ellos está a punto de traicionarlo refiriéndose a Judas Iscariote. Después de la cena Judas se va a encontrarse con las autoridades romanas que ya querían arrestar a Jesús y acepta traicionar a Jesús a cambio de 30 monedas de plata. Sabiendo que Jesús y sus discípulos iban a ir a un jardín cerca de la ciudad de Jerusalén le dijo a los soldados exactamente a donde ir y les dio instrucciones diciendo: “Aquel hombre a quien yo dé un beso en la mejilla, a él aprendelo y llevadlo bajo guardia.” Al llegar al jardín, Judas se acerca a Jesús y saludándolo diciendo: “Salve Rabbí” le dio el beso en la mejilla, a lo que Jesús le respondió, “¿cual es el propósito de tu intención? ¿Acaso estas traicionando al hijo de hombre con un beso?”
Mientras que los soldados rodeaban a Jesús, los demas discípulos empezaron a darse cuenta de lo que estaba a punto de suceder y preguntando dijeron: “¿Señor, deberíamos responder con espada?” Y antes de poder responder, Pedro ya había sacado un cuchillo con el cual cortó la oreja del sirviente de sacerdote.
Inmediatamente después, Jesús socorre al sirviente sanando su herida para después enseñarle una gran lección a Pedro “guarda tu espada pues todos los que maten con espada serán muertos por espada.” Posteriormente Jesús se deja capturar y a la vez les dice a los discípulos que no puede haber otra manera, puesto que asi se cumplirian las escrituras. Todo estos eventos fueron los que posteriormente llevaron al juicio, crucificción, muerte y resurrección de Jesús.
Puedes leer más a profundidad sobre la historia la traición de Judas Iscariote en los versículos que te presentamos a continuación:
Juan 18:1-13
1 Después de haber dicho esto, Jesús salió con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto en el cual entró El con sus discípulos. 2 También Judas, el que le iba a entregar, conocía el lugar, porque Jesús se había reunido allí a menudo con sus discípulos.3 Entonces Judas, tomando la cohorte romana, y a varios alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue<***> allá con linternas, antorchas y armas. 4 Jesús, pues, sabiendo todo lo que le iba a sobrevenir, salió y les dijo<***>: ¿A quién buscáis? 5 Ellos le respondieron: A Jesús el Nazareno. El les dijo<***>: Yo soy. Y Judas, el que le entregaba, estaba con ellos. 6 Y cuando El les dijo: Yo soy, retrocedieron y cayeron a tierra. 7 Jesús entonces volvió a preguntarles: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús el Nazareno. 8 Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; por tanto, si me buscáis a mí, dejad ir a éstos; 9 para que se cumpliera la palabra que había dicho: De los que me diste, no perdí ninguno. 10 Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la sacó e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco. 11 Jesús entonces dijo a Pedro: Mete la espada en la vaina. La copa que el Padre me ha dado, ¿acaso no la he de beber? 12 Entonces la cohorte romana, el comandante y los alguaciles de los judíos prendieron a Jesús y le ataron, 13 y le llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote ese año.
Lucas 22:1-6
1 Se acercaba la fiesta de los panes sin levadura, llamada la Pascua. 2Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo dar muerte a Jesús, pues temían al pueblo. 3 Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que pertenecía al número de los doce; 4 y él fue y discutió con los principales sacerdotes y con los oficiales sobre cómo se lo entregaría. 5 Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero. 6 El aceptó, y buscaba una oportunidad para entregarle, sin hacer un escándalo.
Lucas 23:47-56
47 Cuando el centurión vio lo que había sucedido, glorificaba a Dios, diciendo: Ciertamente, este hombre era inocente. 48 Y cuando todas las multitudes que se habían reunido para presenciar este espectáculo, al observar lo que había acontecido, se volvieron golpeándose el pecho.49 Pero todos sus conocidos y las mujeres que le habían acompañado desde Galilea, estaban a cierta distancia viendo estas cosas. 50 Y había un hombre llamado José, miembro del concilio, varón bueno y justo 51(el cual no había asentido al plan y al proceder de los demás) que era de Arimatea, ciudad de los judíos, y que esperaba el reino de Dios. 52Este fue a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús, 53 y bajándole, le envolvió en un lienzo de lino, y le puso en un sepulcro excavado en la roca donde nadie había sido puesto todavía. 54 Era el día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo. 55 Y las mujeres que habían venido con El desde Galilea siguieron detrás, y vieron el sepulcro y cómo fue colocado el cuerpo. 56 Y cuando regresaron, prepararon especias aromáticas y perfumes. Y en el día de reposo descansaron según el mandamiento.
Mateo 26:47-56
47 Mientras todavía estaba El hablando, he aquí, Judas, uno de los doce, llegó acompañado de una gran multitud con espadas y garrotes, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. 48Y el que le entregaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo bese, ése es; prendedle. 49 Y enseguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Rabí! Y le besó. 50 Y Jesús le dijo: Amigo, haz lo que viniste a hacer. Entonces ellos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron. 51 Y sucedió que uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo al siervo del sumo sacerdote, le cortó la oreja. 52 Entonces Jesús le dijo<***>: Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que tomen la espada, a espada perecerán. 53 ¿O piensas que no puedo rogar a mi Padre, y El pondría a mi disposición ahora mismo más de doce legiones de ángeles? 54Pero, ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras de que así debe suceder? 55 En aquel momento Jesús dijo a la muchedumbre: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y garrotes para arrestarme? Cada día solía sentarme en el templo para enseñar, y no me prendisteis.56 Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos le abandonaron y huyeron.
Marcos 14:43-50
43 En ese momento, mientras todavía estaba El hablando, llegó<***> Judas, uno de los doce, acompañado de una multitud con espadas y garrotes, de parte de los principales sacerdotes, de los escribas y de los ancianos. 44 Y el que le entregaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo bese, ése es; prendedle y llevadle con seguridad. 45 Y habiendo llegado, inmediatamente se acercó a El diciendo: ¡Rabí! Y le besó. 46 Entonces ellos le echaron mano y le prendieron. 47 Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja. 48 Y dirigiéndose Jesús a ellos, les dijo: ¿Habéis salido con espadas y garrotes para arrestarme como contra un ladrón? 49 Cada día estaba con vosotros en el templo enseñando, y no me prendisteis; pero esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras. 50 Y abandonándole, huyeron todos.
Mateo 26:49
49 Y enseguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Rabí! Y le besó.
Lucas 22:49
49 Y cuando los que rodeaban a Jesús vieron lo que iba a suceder, dijeron: Señor, ¿heriremos a espada?
Mateo 26:52
52 Entonces Jesús le dijo<***>: Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que tomen la espada, a espada perecerán.
Dios le dice a Abram que salga de su hogar hacia una tierra desconocida en donde Dios prometió hacer de Abram “una gran nación, bendecido, hacer su nombre reconocido, bendecir a los que lo bendijeren y maldecir a los que lo maldijeren.” Obedeciendo a Dios en todo, Abram trajo consigo a su esposa Saraí, a su sobrino Lot, y sus pertenencias y riquezas para partir hacia la tierra de Canaán.
La tierra de Canaán pasaba por un periodo de escases y hambruna así que Abram y Saraí viajaron al sur hacia la tierra de Egipto, por lo que Abram le pidió a su esposa Saraí que se hiciera pasar por su hermana puesto que, por su gran belleza, Abram temía que los egipcios lo fueran a matar para quedarse con su esposa. Con respecto a este episodio podemos leer en la Biblia podemos ver que Abram dice: “Y sucedió que cuando se acercaba a Egipto, dijo a Saraí su mujer: “Mira, sé que eres una mujer de hermoso parecer; y sucederá que cuando te vean los egipcios, dirán: “Esta es su mujer”; y me matarán, pero a ti te dejarán vivir. Di, por favor, que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y para que yo viva gracias a ti” (Génesis 12:11-13).
Estando frente al faraón, Saraí dijo que era la hermana de Abram por lo que faraón le dio a Abram regalos y ganado como regalo por Saraí. Es posible que durante su estadía con faraón Saraí haya recibido a Agar como su sirvienta. La ira de Dios cayó sobre la casa de faraón por haber tomado a Saraí quien en verdad era la esposa de Abram, así que faraón les ordenó salir de la tierra de Egipto.
Diez años después de regresar a la tierra de Canaán, Abram y Saraí seguían sin poder tener hijos, por lo tanto, no tenían descendencia, así que Saraí sugirió que Abram tuviera un hijo con Agar lo cual sucedió. Al nacer el hijo, Saraí empezó a tener problemas con Agar puesto que, a pesar de ser su sirvienta, Agar ya no se sometía a Saraí ni a su autoridad. Enojada Saraí tuvo como plan matar a Agar, pero esta huyó junto con su bebé hacia el desierto donde un ángel de Dios le dijo que no tuviera miedo y que regresara hacia Abram; una vez de regreso Agar Dios a luz a un niño quien recibió el nombre de Ismael.
En el capítulo 17 de Génesis tenía ya noventa y nueve años y Dios le cambió su nombre a “Abraham” que quiere decir “padre de naciones” y lo dio el pacto de la circuncisión y le volvió a decir que Saraí tendría un hijo. Tiempo después tres hombres visitaron a Abraham y a su esposa y uno de ellos le dijo a Abraham que Saraí daría a luz a un hijo en periodo de un año y al escuchar esto Saraí no pudo aguantar la risa puesto que pensaba que tener hijos a esa edad era imposible, pero Saraí quedo embarazada y en periodo de un año dio a luz tal y como se les había dicho. A la edad de cien años Abraham llamo a su hijo Isaac, quien se convertiría en el padre de Jacob quien fuera un patriarca de los israelitas.
Puedes leer el resto de la historia sobre Abram y Saraí en los versículos que te presentamos a continuación.
Génesis 12
1 Y el SEÑOR dijo a Abram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. 2 Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra. 4Entonces Abram se fue tal como el SEÑOR le había dicho; y Lot fue con él. Y Abram tenía setenta y cinco años cuando partió de Harán. 5 Y tomó Abram a Sarai su mujer, y a Lot su sobrino, y todas las posesiones que ellos habían acumulado, y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a la tierra de Canaán; y a la tierra de Canaán llegaron. 6 Y atravesó Abram el país hasta el lugar de Siquem, hasta la encina de More. Y el cananeo estaba entonces en la tierra. 7 Y el SEÑOR se apareció a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Entonces él edificó allí un altar al SEÑOR que se le había aparecido. 8 De allí se trasladó hacia el monte al oriente de Betel, y plantó su tienda, teniendo a Betel al occidente y Hai al oriente; y edificó allí un altar al SEÑOR, e invocó el nombre del SEÑOR. 9 Y Abram siguió su camino, continuando hacia el Neguev . 10 Y hubo hambre en la tierra; y Abram descendió a Egipto para pasar allí un tiempo, porque el hambre era severa en la tierra. 11 Y sucedió que cuando se acercaba a Egipto, dijo a Sarai su mujer: Mira, sé que eres una mujer de hermoso parecer; 12 y sucederá que cuando te vean los egipcios, dirán: “Esta es su mujer”; y me matarán, pero a ti te dejarán vivir. 13 Di, por favor, que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y para que yo viva gracias a ti. 14 Y aconteció que cuando Abram entró en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era muy hermosa. 15 Y la vieron los oficiales de Faraón, y la alabaron delante de él; y la mujer fue llevada a la casa de Faraón. 16 Y éste trató bien a Abram por causa de ella; y le dio ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos. 17 Pero el SEÑOR hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas por causa de Sarai, mujer de Abram. 18 Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿Por qué no me avisaste que era tu mujer? 19 ¿Por qué dijiste: “Es mi hermana”, de manera que la tomé por mujer? Ahora pues, aquí está tu mujer, tómala y vete. 20 Y Faraón dio órdenes a sus hombres acerca de Abram; y ellos lo despidieron con su mujer y con todo lo que le pertenecía.
Génesis 17
1 Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el SEÑOR se le apareció, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto. 2 Y yo estableceré mi pacto contigo, y te multiplicaré en gran manera. 3 Entonces Abram se postró sobre su rostro y Dios habló con él, diciendo: 4 En cuanto a mí, he aquí, mi pacto es contigo, y serás padre de multitud de naciones. 5 Y no serás llamado más Abram ; sino que tu nombre será Abraham ; porque yo te haré padre de multitud de naciones. 6 Te haré fecundo en gran manera, y de ti haré naciones, y de ti saldrán reyes. 7 Y estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia después de ti, por todas sus generaciones, por pacto eterno, de ser Dios tuyo y de toda tu descendencia después de ti. 8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán como posesión perpetua; y yo seré su Dios. 9 Dijo además Dios a Abraham: Tú, pues, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti, por sus generaciones. 10Este es mi pacto que guardaréis, entre yo y vosotros y tu descendencia después de ti: Todo varón de entre vosotros será circuncidado. 11Seréis circuncidados en la carne de vuestro prepucio, y esto será la señal de mi pacto con vosotros. 12 A la edad de ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón por vuestras generaciones; asimismo el siervo nacido en tu casa, o que sea comprado con dinero a cualquier extranjero, que no sea de tu descendencia. 13 Ciertamente ha de ser circuncidado el siervo nacido en tu casa o el comprado con tu dinero; así estará mi pacto en vuestra carne como pacto perpetuo. 14Mas el varón incircunciso, que no es circuncidado en la carne de su prepucio, esa persona será cortada de entre su pueblo; ha quebrantado mi pacto. 15 Entonces Dios dijo a Abraham: A Sarai, tu mujer, no la llamarás Sarai, sino que Sara será su nombre. 16 Y la bendeciré, y de cierto te daré un hijo por medio de ella. La bendeciré y será madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. 17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro y se rió, y dijo en su corazón: ¿A un hombre de cien años le nacerá un hijo? ¿Y Sara, que tiene noventa años, concebirá?18 Y dijo Abraham a Dios: ¡Ojalá que Ismael viva delante de ti! 19 Pero Dios dijo: No, sino que Sara, tu mujer, te dará un hijo, y le pondrás el nombre de Isaac ; y estableceré mi pacto con él, pacto perpetuo para su descendencia después de él. 20 Y en cuanto a Ismael, te he oído; he aquí, yo lo bendeciré y lo haré fecundo y lo multiplicaré en gran manera. Engendrará a doce príncipes y haré de él una gran nación. 21 Pero mi pacto lo estableceré con Isaac, el cual Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene. 22 Cuando terminó de hablar con él, ascendió Dios dejando a Abraham. 23 Entonces Abraham tomó a su hijo Ismael y a todos los siervos nacidos en su casa y a todos los que habían sido comprados con su dinero, a todo varón de entre las personas de la casa de Abraham, y aquel mismo día les circuncidó la carne de su prepucio, tal como Dios le había dicho. 24 Abraham tenía noventa y nueve años cuando fue circuncidado en la carne de su prepucio. 25 Y su hijo Ismael tenía trece años cuando se le circuncidó la carne de su prepucio. 26 En el mismo día fueron circuncidados Abraham y su hijo Ismael. 27 Y todos los varones de su casa, que habían nacido en la casa o que habían sido comprados a un extranjero por dinero, fueron circuncidados con él.
La historia bíblica de la ascensión de Jesús la podemos encontrar en el primer capítulo del libro de Hechos del Nuevo Testamento la cual describe como Jesús después de la resurrección platica con los discípulos y les encarga la gran comisión para posteriormente ser ascendido al cielo. De acuerdo a libro de Hechos, podemos ver que la ascensión de Jesús toma lugar 40 días después de la resurrección en presencia de sus discípulos. Cristo levantado hacia el cielo justo después de pedirle a los discípulos que se quedaran en la ciudad de Jerusalén hasta que llegara el Espíritu Santo. Mientras es ascendido una nube lo cubre y salen dos hombres con vestiduras blancas quienes vuelven a reasegurar a los discípulos sobre la segunda venida de Jesús “de la misma manera en la que lo han visto ascender al cielo.” En la doctrina cristiana la ascensión de Jesucristo está correlacionada con su deificación lo que quiere decir que, a través de la ascensión, Jesús tomó su lugar a mano derecha del Dios Padre.
Puedes leer mas a profundidad sobre este relato en los versículos bíblicos que te presentamos a continuación.
Hechos 1:6-12
6 Entonces los que estaban reunidos, le preguntaban, diciendo: Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino a Israel? 7 Y El les dijo: No os corresponde a vosotros saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con su propia autoridad; 8 pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. 9 Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos. 10 Y estando mirando fijamente al cielo mientras El ascendía, aconteció que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas, 11 que les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo. 12 Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo.
La historia de la Biblia sobre la batalla de Jericó la podemos encontrar el capítulo seis del libro de Josué y trata sobre lo que fue la primera conquista de los israelitas para tomar la tierra de Canaán. Esta es tan solo una pequeña reseña sobre la batalla de Jericó, te invitamos a leer toda la historia en Bibliavida.com
Espías israelitas pudieron infiltrarse en dentro de las murallas de la ciudad de Jericó y se escondieron en la casa de Rahab, pero había hombres de Jericó que por orden del rey empezaron a busca a los espías. Rahab los escondió en su casa sabiendo que estos hombres israelitas eran enviados por Dios y les dijo: “Sé que el Señor les ha dado esta tierra. Todos tenemos miedo de ustedes. Cada habitante de esta tierra vive aterrorizado. Pues hemos oído cómo el Señor les abrió un camino en seco para que atravesaran el mar Rojo cuando salieron de Egipto.”
Rahab escondió a los espías y les dejó una ventana abierta para que pudieran salir, pero no sin antes pedirle a los espías que no mataran a su familia ni a ella cuando comenzara la batalla de Jericó dejando como señal una cuerda roja en la ventana.
Dios le dio a Josué instrucciones bastante peculiares que deberían de seguir como estrategia para la batalla de Jericó, las órdenes fueron que el ejército de Josué debería marchar alrededor de la ciudad por seis días seguidos. Mientras los soldados marchaban también tocaban sus trompetas y los sacerdotes cargaban el arca del pacto alrededor de la ciudad.
En el séptimo día los israelitas marcharon alrededor de las murallas de Jericó siete veces y Josué les dijo que por orden de Dios todos los ciudadanos de aquella ciudad deberían de perecer con la excepción de Rahab y su familia y que todos los botines de plata, oro bronce y hierro tendrían que ir al depositario del Señor.
Al dar la orden, los hombres de Josué gritaron a gran voz y las murallas de Jericó fueron milagrosamente cayeron demolidas y el ejército entró a la ciudad y tal como se les fue ordenado dejaron con vida a Rahab y su familia, pero el resto de la ciudad pereció.
Puedes leer toda la historia sobre la batalla de Jericó en los versículos que te compartimos a continuación.
Josué 2
1 Y Josué, hijo de Nun, envió secretamente desde Sitim a dos espías, diciendo: Id, reconoced la tierra, especialmente Jericó. Fueron, pues, y entraron en la casa de una ramera que se llamaba Rahab, y allí se hospedaron. 2 Y se le dio aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí, unos hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para reconocer toda la tierra. 3 Entonces el rey de Jericó mandó decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, que han entrado en tu casa, porque han venido para reconocer toda la tierra. 4 Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido, y dijo: Sí, los hombres vinieron a mí, pero yo no sabía de dónde eran. 5 Y sucedió que a la hora de cerrar la puerta, al oscurecer, los hombres salieron; no sé adónde fueron. Id de prisa tras ellos, que los alcanzaréis. 6 Pero ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los tallos de lino que había puesto en orden en el terrado. 7 Y ellos los persiguieron por el camino al Jordán hasta los vados, y tan pronto como los que los perseguían habían salido, fue cerrada la puerta. 8 Y antes que se acostaran, ella subió al terrado donde ellos estaban, 9 y dijo a los hombres: Sé que el SEÑOR os ha dado la tierra, y que el terror vuestro ha caído sobre nosotros, y que todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante vosotros. 10 Porque hemos oído cómo el SEÑOR secó el agua del mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y de lo que hicisteis a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a quienes destruisteis por completo . 11 Y cuando lo oímos, se acobardó nuestro corazón, no quedando ya valor en hombre alguno por causa de vosotros; porque el SEÑOR vuestro Dios, El es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.12 Ahora pues, juradme por el SEÑOR, ya que os he tratado con bondad, que vosotros trataréis con bondad a la casa de mi padre, y dadme una promesa segura, 13 que dejaréis vivir a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y a mis hermanas, con todos los suyos, y que libraréis nuestras vidas de la muerte. 14 Y los hombres le dijeron: Nuestra vida responderá por la vuestra, si no reveláis nuestro propósito; y sucederá que cuando el SEÑOR nos dé la tierra, te trataremos con bondad y lealtad. 15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana, porque su casa estaba en la muralla de la ciudad, y ella vivía en la muralla. 16 Y les dijo: Id a la región montañosa, no sea que los perseguidores os encuentren, y escondeos allí por tres días hasta que los perseguidores regresen. Entonces podéis seguir vuestro camino. 17 Y los hombres le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramento que nos has hecho jurarte, 18 a menos que, cuando entremos en la tierra, ates este cordón de hilo escarlata a la ventana por la cual nos dejas bajar, y reúnas contigo en la casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la casa de tu padre. 19 Y sucederá que cualquiera que salga de las puertas de tu casa a la calle, su sangre caerá sobre su propia cabeza, y quedaremos libres. Pero la sangre de cualquiera que esté en la casa contigo caerá sobre nuestra cabeza si alguien pone su mano sobre él. 20 Pero si divulgas nuestro propósito, quedaremos libres del juramento que nos has hecho jurar. 21 Y ella respondió: Conforme a vuestras palabras, así sea. Y los envió, y se fueron; y ella ató el cordón escarlata a la ventana. 22 Y ellos se fueron y llegaron a la región montañosa, y permanecieron allí por tres días, hasta que los perseguidores regresaron. Y los perseguidores los habían buscado por todo el camino, pero no los habían encontrado. 23Entonces los dos hombres regresaron y bajaron de la región montañosa, y pasaron y vinieron a Josué, hijo de Nun, y le contaron todo lo que les había acontecido. 24 Y dijeron a Josué: Ciertamente, el SEÑOR ha entregado toda la tierra en nuestras manos, y además, todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante nosotros.
Pero antes de mandar a Elías, Dios hizo que la tierra pasará por un periodo de sequía tremendo ya que estaba muy disgustado por el pecado de Israel. Elías, siguiendo las órdenes de Dios se fue a un lugar en el desierto cerca de un riachuelo del cual podría tomar agua y unos cuervos le traían comida día y noche como Dios se los había ordenado. Al paso del tiempo ese río también se seca por completo y Dios le dice a Elías que se dirija a otro lugar en donde encontrará a una viuda la cual le daría de comer. Al llegar a la ciudad de Sarepta Elías ve a la mujer viuda, pero al pedirle comida ella le responde que por más que quisiera darle de comer solamente tiene la suficiente harina y aceite como para hacer un trozo de pan para ella y su hijo antes de morir de hambre. Al escuchar estas palabras, Elías le asegura a la viuda que Dios no dejará que falte alimento en su casa hasta que regrese la lluvia y termine la sequía por lo que la viuda decide confiar en lo que Elías le ha dicho y le da de comer y tal como se le fue dicho nunca faltó alimento en la casa de la viuda. Un tiempo después el hijo de la viuda cae enfermo y muere al no entender el porqué, la viuda asume que fue la presencia de Elías la que trajo tal catástrofe. Triste por lo que acaba de suceder Elías toma el cuerpo del joven y empieza a orar desesperadamente a Dios pidiéndole que le devuelva la vida al joven. Escuchando el clamor de Elías, Dios realiza el milagro y le devuelve la vida al joven, al ver esto, la viuda queda asombrada y reconoce que Elías es sin duda alguna un hombre enviado por Dios.
La historia continua cuando Elías tiene que enfrentarse al rey Acab para decirle que su reinado y el son la causa de los problemas del pueblo de Israel. El profeta Elías levantó un reto en el monte Carmelo al rey Acab y a sus sacerdotes quienes adoraban a Baal para probar la divinidad de su ídolo en contra de la divinidad del Dios Jehová de los ejércitos. El reto era ofrecer sacrificio a sus respectivas divinidades y pedir que fuego bajara del cielo para consumir el sacrificio. Los sacerdotes de Baal pasaron horas orando y haciendo rituales pidiendo que Baal mandara fuego para consumir el sacrificio, pero nada sucedió. Después Elías pidió que mojaran el sacrificio que él iba a ofrecer a Jehová hasta que quedo totalmente empapado y el agua escurría. Todo esto lo hizo para demostrar su total confianza en el poder de Dios. Elías continúa haciendo una oración diciendo:
«Oh Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, demuestra hoy que tú eres Dios en Israel y que yo soy tu siervo; demuestra que yo he hecho todo esto por orden tuya. ¡Oh Señor, respóndeme! Respóndeme para que este pueblo sepa que tú, oh Señor, eres Dios y que tú los has hecho volver a ti».
Posteriormente Dios mandó fuego del cielo tan ardiente que inmediatamente prendió y consumió totalmente todo el sacrificio y el pueblo de Israel volvió a creer en Dios. Posteriormente cayó lluvia por primera vez en mucho tiempo lo que terminó con la intensa sequía que azotaba la región. Al ver y experimentar todos estos milagros el pueblo de Israel dejo de seguir a Acab y comenzaron a escuchar a Dios a través de Elías.
Puedes leer toda la historia sobre la vida y ministerio del profeta Elías en los versículos bíblicos que te presentamos a continuación.
1 Reyes 16
1 Y la palabra del SEÑOR vino a Jehú, hijo de Hananí, contra Baasa, diciendo: 2 Por cuanto te levanté del polvo y te hice príncipe sobre mi pueblo Israel, y has andado en el camino de Jeroboam, y has hecho pecar a mi pueblo Israel provocándome a ira con sus pecados, 3 he aquí, consumiré a Baasa y a su casa, y haré tu casa como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat. 4 El que de Baasa muera en la ciudad, se lo comerán los perros, y el que de él muera en el campo, se lo comerán las aves del cielo. 5 Los demás hechos de Baasa, lo que hizo y su poderío, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 6 Y durmió Baasa con sus padres y fue sepultado en Tirsa; y su hijo Ela reinó en su lugar. 7 También fue la palabra del SEÑOR por medio del profeta Jehú, hijo de Hananí, contra Baasa y su casa, no sólo por todo el mal que hizo ante los ojos del SEÑOR, provocándole a ira con la obra de sus manos, siendo semejante a la casa de Jeroboam, sino también por haber destruido a ésta. 8 En el año veintiséis de Asa, rey de Judá, Ela, hijo de Baasa, comenzó a reinar sobre Israel en Tirsa y reinó dos años. 9 Y su siervo Zimri, jefe de la mitad de sus carros, conspiró contra él. Y Ela estaba en Tirsa bebiendo hasta emborracharse en la casa de Arsa, que era mayordomo de la casa en Tirsa. 10Entonces Zimri entró, lo hirió, y le dio muerte, en el año veintisiete de Asa, rey de Judá, y reinó en su lugar. 11 Y sucedió que cuando comenzó a reinar, tan pronto como se sentó en su trono, mató a toda la casa de Baasa; no dejó ni un solo varón, ni de sus parientes ni de sus amigos. 12 Así Zimri destruyó toda la casa de Baasa, conforme a la palabra que el SEÑOR había hablado contra Baasa por medio del profeta Jehú, 13 por todos los pecados de Baasa y por los pecados de su hijo Ela, con los cuales pecaron y con los que hicieron pecar a Israel, provocando a ira con sus ídolos al SEÑOR, Dios de Israel. 14 Los demás hechos de Ela y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 15 En el año veintisiete de Asa, rey de Judá, Zimri reinó siete días en Tirsa. Y el pueblo estaba acampado contra Gibetón, que pertenecía a los filisteos. 16 El pueblo que estaba acampado oyó decir: Zimri ha conspirado y también ha matado al rey. Entonces, ese mismo día en el campamento, todo Israel hizo a Omri, jefe del ejército, rey sobre Israel. 17 Entonces Omri subió desde Gibetón, y todo Israel con él, y sitiaron a Tirsa. 18 Y sucedió que cuando Zimri vio que la ciudad era tomada, entró en la ciudadela de la casa del rey, prendió fuego sobre sí a la casa del rey y murió, 19 a causa de los pecados que había cometido, haciendo lo malo ante los ojos del SEÑOR, andando en el camino de Jeroboam, y por el pecado que cometió, haciendo pecar a Israel. 20 Los demás hechos de Zimri, y la conspiración que llevó a cabo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 21 Entonces el pueblo de Israel se dividió en dos partes: la mitad del pueblo siguió a Tibni, hijo de Ginat, para hacerle rey; la otra mitad siguió a Omri. 22 Pero el pueblo que siguió a Omri prevaleció sobre el pueblo que siguió a Tibni, hijo de Ginat. Y Tibni murió, y Omri comenzó a reinar. 23 En el año treinta y uno de Asa, rey de Judá, Omri comenzó a reinar sobre Israel, y reinó doce años; seis años reinó en Tirsa. 24 Y compró a Semer el monte Samaria por dos talentos de plata; edificó sobre el monte, y a la ciudad que edificó puso por nombre Samaria, del nombre de Semer, dueño del monte. 25Y Omri hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR, y obró más perversamente que todos los que fueron antes que él; 26 pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam, hijo de Nabat, y en los pecados con que hizo pecar a Israel, provocando al SEÑOR, Dios de Israel, con sus ídolos. 27Los demás hechos que Omri hizo y el poderío que mostró ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 28 Y durmió Omri con sus padres y fue sepultado en Samaria; y su hijo Acab reinó en su lugar. 29 Acab, hijo de Omri, comenzó a reinar sobre Israel en el año treinta y ocho de Asa, rey de Judá, y reinó Acab, hijo de Omri, sobre Israel en Samaria veintidós años. 30 Y Acab, hijo de Omri, hizo lo malo a los ojos del SEÑOR más que todos los que fueron antes que él. 31 Y como si fuera poco el andar en los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal, rey de los sidonios, y fue a servir a Baal y lo adoró. 32 Y edificó un altar a Baal en la casa de Baal que edificó en Samaria. 33 Acab hizo también una Asera. Así Acab hizo más para provocar al SEÑOR, Dios de Israel, que todos los reyes de Israel que fueron antes que él. 34 En su tiempo Hiel de Betel reedificó Jericó; a costa de la vida de Abiram su primogénito puso sus cimientos, y a costa de la vida de su hijo menor Segub levantó sus puertas, conforme a la palabra que el SEÑOR había hablado por Josué, hijo de Nun.
1 Reyes 17
1 Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad , dijo a Acab: Vive el SEÑOR, Dios de Israel, delante de quien estoy, que ciertamente no habrá rocío ni lluvia en estos años, sino por la palabra de mi boca. 2 Y vino a Elías la palabra del SEÑOR, diciendo: 3 Sal de aquí y dirígete hacia el oriente, y escóndete junto al arroyo Querit, que está al oriente del Jordán. 4 Y beberás del arroyo, y he ordenado a los cuervos que te sustenten allí. 5 El fue e hizo conforme a la palabra del SEÑOR, pues fue y habitó junto al arroyo Querit, que está al oriente del Jordán.6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne al atardecer, y bebía del arroyo. 7 Y sucedió que después de algún tiempo el arroyo se secó, porque no había caído lluvia en la tierra. 8Vino después a él la palabra del SEÑOR, diciendo: 9 Levántate, ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y quédate allí; he aquí, yo he mandado a una viuda de allí que te sustente. 10 El se levantó y fue a Sarepta. Cuando llegó a la entrada de la ciudad, he aquí, allí estaba una viuda recogiendo leña, y la llamó y le dijo: Te ruego que me consigas un poco de agua en un vaso para que yo beba. 11 Cuando ella iba a conseguirla, la llamó y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. 12 Pero ella respondió: Vive el SEÑOR tu Dios, que no tengo pan, sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija y estoy recogiendo unos trozos de leña para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que comamos y muramos. 13 Entonces Elías le dijo: No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una pequeña torta de eso y tráemela; después harás para ti y para tu hijo.14 Porque así dice el SEÑOR, Dios de Israel: “No se acabará la harina en la tinaja ni se agotará el aceite en la vasija, hasta el día en que el SEÑOR mande lluvia sobre la faz de la tierra.” 15 Entonces ella fue e hizo conforme a la palabra de Elías, y ella, él y la casa de ella comieron por muchos días. 16 La harina de la tinaja no se acabó ni se agotó el aceite de la vasija, conforme a la palabra que el SEÑOR había hablado por medio de Elías. 17 Y sucedió que después de estas cosas, se enfermó el hijo de la mujer dueña de la casa; y su enfermedad fue tan grave que no quedó aliento en él. 18 Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo que ver contigo, oh varón de Dios? Has venido para traer a memoria mis iniquidades y hacer morir a mi hijo. 19 Y él le respondió: Dame a tu hijo. Y él lo tomó de su regazo y lo llevó a la cámara alta donde él vivía, y lo acostó sobre su propia cama. 20 Clamó al SEÑOR y dijo: Oh SEÑOR, Dios mío, ¿has traído también mal a la viuda con quien estoy hospedado haciendo morir a su hijo? 21 Entonces se tendió tres veces sobre el niño, clamó al SEÑOR y dijo: Oh SEÑOR, Dios mío, te ruego que el alma de este niño vuelva a él. 22 El SEÑOR escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él y revivió. 23 Y Elías tomó al niño, lo bajó de la cámara alta a la casa y se lo dio a su madre; y Elías dijo: Mira, tu hijo vive.24 Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres hombre de Dios, y que la palabra del SEÑOR en tu boca es verdad.
1 Reyes 18
1 Y sucedió que después de muchos días, la palabra del SEÑOR vino a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y enviaré lluvia sobre la faz de la tierra. 2 Y Elías fue a mostrarse a Acab. Y el hambre era intensa en Samaria. 3 Y Acab llamó a Abdías que era mayordomo de la casa. (Y Abdías temía en gran manera al SEÑOR; 4 pues sucedió que cuando Jezabel destruyó a los profetas del SEÑOR, Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustentó con pan y agua.) 5 Entonces Acab dijo a Abdías: Ve por la tierra a todas las fuentes de agua y a todos los valles; quizá hallaremos hierba y conservaremos con vida los caballos y los mulos, y no tendremos que matar parte del ganado. 6 Y dividieron la tierra entre ellos para recorrerla; Acab se fue solo por un camino, y Abdías se fue solo por otro. 7 Y estando Abdías en el camino, he aquí, Elías le salió al encuentro, y Abdías lo reconoció y cayó sobre su rostro, y dijo: ¿Eres tú Elías, mi señor? 8 Y él le respondió: Yo soy. Ve, di a tu señor: “Aquí está Elías.” 9 Y él dijo: ¿Qué pecado he cometido, que entregas a tu siervo en manos de Acab para que me mate? 10 Vive el SEÑOR tu Dios, que no hay nación ni reino adonde mi señor no haya enviado a buscarte; y cuando decían: “No está aquí”, hacía jurar al reino o a la nación que no te habían hallado. 11 Y ahora dices: “Ve, di a tu señor: ‘Aquí está Elías.'” 12Y sucederá que cuando te deje, el Espíritu del SEÑOR te llevará adonde yo no sepa; así que cuando yo vaya y se lo diga a Acab y él no pueda encontrarte, me matará, aunque yo tu siervo he temido al SEÑOR desde mi juventud. 13 ¿No le han contado a mi señor lo que hice cuando Jezabel mató a los profetas del SEÑOR, que escondí a cien de los profetas del SEÑOR de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustenté con pan y agua? 14 Y ahora dices: “Ve, di a tu señor: ‘Aquí está Elías'”; entonces me matará. 15 Y Elías dijo: Vive el SEÑOR de los ejércitos, delante de quien estoy, que hoy ciertamente me mostraré a él.16 Abdías fue al encuentro de Acab, y le dio aviso; y Acab fue al encuentro de Elías. 17 Y sucedió que cuando Acab vio a Elías, Acab le dijo: ¿Eres tú, perturbador de Israel? 18 Y él respondió: Yo no he perturbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, porque habéis abandonado los mandamientos del SEÑOR y habéis seguido a los baales. 19 Ahora pues, envía a reunir conmigo a todo Israel en el monte Carmelo, junto con cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y cuatrocientos profetas de la Asera que comen a la mesa de Jezabel. 20Acab envió mensaje a todos los hijos de Israel y reunió a los profetas en el monte Carmelo. 21 Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones? Si el SEÑOR es Dios, seguidle; y si Baal, seguidle a él. Pero el pueblo no le respondió ni una palabra. 22Entonces Elías dijo al pueblo: Solo yo he quedado como profeta del SEÑOR, pero los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta hombres.23 Que nos den, pues, dos novillos; que escojan un novillo para ellos y lo despedacen, y lo coloquen sobre la leña, pero que no le pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro novillo y lo colocaré sobre la leña, y no le pondré fuego. 24 Entonces invocad el nombre de vuestro dios, y yo invocaré el nombre del SEÑOR; y el Dios que responda por fuego, ése es Dios. Y todo el pueblo respondió y dijo: La idea es buena. 25 Y Elías dijo a los profetas de Baal: Escoged un novillo para vosotros y preparadlo primero, pues sois los más, e invocad el nombre de vuestro dios, pero no le pongáis fuego. 26 Entonces tomaron el novillo que les dieron y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: Oh Baal, respóndenos. Pero no hubo voz ni nadie respondió. Y danzaban alrededor del altar que habían hecho. 27Y sucedió que ya al mediodía, Elías se burlaba de ellos y decía: Clamad en voz alta, pues es un dios; tal vez estará meditando o se habrá desviado, o estará de viaje, quizá esté dormido y habrá que despertarlo.28 Y gritaban a grandes voces y se sajaban, según su costumbre, con espadas y lanzas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos. 29 Y sucedió que pasado el mediodía, se pusieron a gritar frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde; pero no hubo voz, ni nadie respondió ni nadie hizo caso. 30 Entonces Elías dijo a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se acercó a él. Y reparó el altar del SEÑOR que había sido derribado. 31 Elías tomó doce piedras conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien había venido la palabra del SEÑOR, diciendo: Israel será tu nombre. 32 Y con las piedras edificó un altar en el nombre del SEÑOR, e hizo una zanja alrededor del altar, suficientemente grande para contener dos medidas de semilla. 33 Dispuso después la leña, cortó el novillo en pedazos y lo colocó sobre la leña. 34 Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Después dijo: Hacedlo por segunda vez; y lo hicieron por segunda vez. Y añadió: Hacedlo por tercera vez; y lo hicieron por tercera vez. 35 El agua corría alrededor del altar, y también llenó la zanja de agua. 36 Y sucedió que a la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde, el profeta Elías se acercó y dijo: Oh SEÑOR, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que he hecho todas estas cosas por palabra tuya. 37 Respóndeme, oh SEÑOR, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, oh SEÑOR, eres Dios, y que has hecho volver sus corazones. 38 Entonces cayó el fuego del SEÑOR, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y lamió el agua de la zanja. 39 Cuando todo el pueblo lo vio, se postraron sobre su rostro y dijeron: El SEÑOR, El es Dios; el SEÑOR, El es Dios. 40 Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, que no se escape ninguno de ellos. Los prendieron, y Elías los hizo bajar al torrente Cisón y allí los degolló. 41 Y Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque se oye el estruendo de mucha lluvia. 42 Acab subió a comer y a beber, pero Elías subió a la cumbre del Carmelo; y allí se agachó en tierra y puso su rostro entre las rodillas. 43 Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, miró y dijo: No hay nada. Y Elías dijo siete veces: Vuelve a mirar. 44 Y sucedió que a la séptima vez, él dijo: He aquí, una nube tan pequeña como la mano de un hombre sube del mar. Y dijo: Sube, y di a Acab: “Prepara tu carro y desciende, para que la fuerte lluvia no te detenga.” 45 Y sucedió que al poco tiempo, el cielo se oscureció con nubes y viento, y hubo gran lluvia. Y Acab montó en su carro y fue a Jezreel. 46 Y la mano del SEÑOR estaba sobre Elías, el cual ciñó sus lomos y corrió delante de Acab hasta Jezreel.
Esta conocida parábola contada por Jesús la podemos encontrar en el libro de Lucas capítulo 16 del Nuevo Testamento. En ella podemos ver que Jesús comparte la historia de un hombre con muchas riquezas que vivía con grandes lujos y excentricidades. Afuera de su casa se encontraba un hombre muy pobre llamado Lázaro quien además de su pobreza también tenía la piel cubierta en llagas abiertas que buscaba poder comer de la basura o de lo que cayera de la mesa del hombre rico. Eventualmente Lázaro murió y tiempo después el hombre rico quien nunca tuvo compasión ni cuidado de lázaro también murió.
Lázaro fue bienvenido en el cielo por ángeles mientras que el hombre rico fue enterrado y su alma llevada a lugar de los muertos. Al ver a la distancia que Lázaro estaba en el cielo con “el padre Abraham” le rogó que mandara a Lázaro para que le diera tan solo unas gotas de agua para reducir su agonía en medio de las llamas. Pero eso no era posible. Entonces el hombre rico le pidió que de favor mandara a Lázaro a la tierra para avisarle a su familia que era necesario vivir de una manera que ayude a los demás sin ignorar sus necesidades. Pero Abraham le respondió que si sus hermanos no creían y obedecían las escrituras tampoco iban a creer en Lázaro, aunque viniera directamente del cielo.
Esta parábola es un mensaje directo a los creyentes, así como un recordatorio que todos pagaremos por nuestras acciones y pecados cuando nuestra vida terrenal deje de existir.
Puedes leer toda la parábola del hombre rico y Lázaro con más detalle en los versículos bíblicos que con mucho gusto te proporcionamos a continuación.
Lucas 16:19-31
19 Había cierto hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino, celebrando cada día fiestas con esplendidez. 20 Y un pobre llamado Lázaro yacía a su puerta cubierto de llagas, 21 ansiando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; además, hasta los perros venían y le lamían las llagas. 22 Y sucedió que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico y fue sepultado. 23 En el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio<***> a Abraham a lo lejos, y a Lázaro en su seno. 24 Y gritando, dijo: “Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía en esta llama.” 25 Pero Abraham le dijo: “Hijo, recuerda que durante tu vida recibiste tus bienes, y Lázaro, igualmente, males; pero ahora él es consolado aquí, y tú estás en agonía. 26 “Y además de todo esto, hay un gran abismo puesto entre nosotros y vosotros, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros no puedan, y tampoco nadie pueda cruzar de allá a nosotros.” 27 Entonces él dijo: “Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, 28 pues tengo cinco hermanos, de modo que él los prevenga, para que ellos no vengan también a este lugar de tormento.” 29 Pero Abraham dijo<***>: “Ellos tienen a Moisés y a los profetas; que los oigan.” 30 Y él dijo: “No, padre Abraham, sino que si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.” 31 Mas Abraham le contestó: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos.”
Conocido como uno de los guerreros de la fe, el libro de Job narra la historia de un hombre llamado Job con tal virtud, convicción y fe en Dios que nunca la dio la espalda ni culpó a Dios por los problemas, sufrimiento y aflicciones que le sobrevinieron en cuestión de días. En la historia vemos que Dios siempre tuvo un plan y nunca abandonó a Job en medio de su dolor, de igual manera, Dios restaura por completo la vida de Job dándole el doble de todo lo que poseía.
Este libro es conocido como posiblemente el más antiguo de la Biblia. Su nombre se basa en el personaje principal, un hombre llamado Job quien fuera una persona de mucha riqueza material que contaba con una fe en Dios aún mucho mayor a sus riquezas terrenales. En el primer versículo de la Biblia podemos ver que Job es descrito como un “hombre intachable, recto temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:1). En la historia vemos que el diablo viene a Dios para decirle que la única razón por la cual Job tiene tanta fe en Dios es porque le ha permitido tener grandes riquezas y le ha otorgado un gran favor, y no por virtud de su fe genuina en Dios. Así que el diablo le dice a Dios que si tan solo le quitara toda la riqueza material que tiene Job seguramente renunciaría a su fe. Así que Dios le da permiso al diablo de quitarle todas sus riquezas a Job pero que no le tocara la vida.
En cuestión de un día, Job recibe noticias muy malas cada una informandole que todos sus ganados, sus siervos y aun sus hijos han muerto debido a terribles acontecimientos repentinos. Al escuchar tales cosas Job rompe sus vestiduras, se corta el cabello de la cabeza, pero aun así se humilla ante Dios en oración. El diablo se presenta nuevamente frente a Dios para decirle que, si tan solo permitiera que Job sufriera dolores y agonías físicas, entonces seguramente renunciaría a su fe. Dios, estando seguro del carácter virtud y fe de Job permite que su salud sea afligida sin quitarle la vida. Rápidamente el cuerpo de Job es cubierto de llagas en su totalidad y fue en ese momento que la esposa de Job le dice que es mejor que maldiga a Dios y que se muera en lugar de vivir así, a lo que Job le contesta: “¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? En todo esto Job no pecó con sus labios” (Job 2:10).
Tres de los amigos más cercanos de Job llegaron con él para darle apoyo y se sentaron en silencio junto a él por siete días en reverencia a su duelo, dolor y pérdida. Es en el séptimo día que Job vuelve a hablar y cada uno de los cuatro hombres empiezan a compartir las reflexiones de los problemas de Job.
Job maldice el día en que nació y compara a la vida y a la muerte con la luz y la oscuridad con todo esto, Job lamenta que su nacimiento haya sido en oscuridad y desea no haber nacido, pues cree que la vida solamente incrementa su sufrimiento. Su amigo Elifaz le responde que, aunque Job en el pasado había ayudado a mucha gente con su dolor, pero nunca había experimentado tal dolor. Elifaz concluye sus pensamientos diciendo que lo mas seguro es que su dolor se debe a algún pecado pasado y le recomienda que por lo tanto busque el favor de Dios. Sus otros dos amigos, Bildad y Zofar, concuerdan que todo el dolor de Job debe ser por causa de alguna maldad que provocó la ira de Dios por lo que debe de procurar actuar de una manera mucho más pura e inocente. De la misma manera su amigo Bildad sugiere que los hijos de Job por causa de su comportamiento se condenaron a sí mismos. Para terminar la discusión Zofar termina diciendo que aun a pesar de su sufrimiento y pérdida, puede ser que Job merezca aún más sufrimiento del que está experimentando.
Al escuchar toda y cada una de las opiniones de sus compañeros, Job se enoja tanto que termina llamándoles “médicos inútiles forjadores de mentiras” (Job 13:4). Job precede a preguntarse por qué Dios juzga a las personas por su comportamiento cuando tiene todo el poder para cambiarlo y para perdonarlo. Job sigue perplejo y confundido para poder entender como un humano puede satisfacer la justica de Dios ya que sus caminos son misteriosos y sobrepasan la comprensión humana. Job dice que Dios no puede ser burlado y que aun el no se conoce a sí mismo lo suficiente como para poder defender su caso frente a Dios, por lo que Job deseaba que hubiera alguien que pudiera ser el mediador entre él y Dios o ser mandado al Seol.
Job cree fervientemente que hay un “testigo” o un “redentor” en el cielo que testifica a causa de su integridad (Job 16:19; Job 19:25). El sufrimiento es demasiado para Job por lo que se vuelve amargado, ansioso y con mucho miedo. Job deplora la injusticia con la que mucha gente vive sin que Dios los rectifique, mientras que él y muchas otras personas que viven en rectitud sufren, por lo que quiere ver a Dios cara a cara y protestar, pero físicamente no lo puede encontrar. Job continúa argumentando que la sabiduría es ajena a los humanos, pero aun así decide seguir buscando sabiduría y temor de Dios y evadir el mal.
Eventualmente Dios interviene en la plática y le dice a Job que sea valiente y le explica varios detalles sobre la creación. Al darse cuenta Job que la persona que tiene enfrente es Dios, se postra y reconoce el poder infinito de Dios y acepta las restricciones de su entendimiento humano. La respuesta de Job agrada a Dios, pero se queda enojado con los compañeros de Job por haber dado mal consejo, pero Job interviene por ellos y Dios los perdona. Dios procede a restaurar la salud y vida de Job dándole el doble de las riquezas que antes poseía y una nueva familia. En la historia vemos que Job nunca renunció a su fe cementándose como un gran ejemplo de fe en Dios en medio de todas la pruebas y sufrimientos.
Esta es tan solo una pequeña reseña del libro de Job, te recomendamos que leas y estudies a profundidad este hermoso libro.