El arbusto ardiente

Moisés y el arbusto ardiente

El arbusto ardiente

MOISÉS había venido hasta la montaña de Horeb buscando hierba para sus ovejas. Aquí vio un arbusto en fuego, ¡pero el arbusto no se quemaba!

‘¡Qué raro!’ pensó Moisés. ‘Voy a ver eso mejor.’ Cuando se acercó, desde el arbusto una voz dijo: ‘No te acerques más. Quítate las sandalias, pues estás en tierra santa.’ Era Dios hablando por medio de un ángel, y por eso Moisés se cubrió la cara.

Dios entonces dijo: ‘He visto a mi pueblo sufrir en Egipto. Voy a librarlos, y te envío para que los saques de allí.’ Jehová iba a llevar a su pueblo al lindo país de Canaán.

Pero Moisés dijo: ‘Yo no soy nadie. ¿Cómo puedo hacer esto? Y si voy me van a decir: “¿Quién te envió?” ¿Qué digo entonces?’

‘Esto les dirás,’ contestó Dios. ‘“JEHOVÁ el Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob me ha enviado a ustedes.”’ A eso, Jehová añadió: ‘Este es mi nombre para siempre.’

‘Pero ¿y si ellos no me creen cuando yo les diga que tú me enviaste?’ respondió Moisés.

‘¿Qué tienes en la mano?’ le preguntó Dios.

Moisés contestó: ‘Un palo.’

‘Échalo en el suelo,’ dijo Dios. Cuando Moisés hizo aquello, el palo que tenía se convirtió en una culebra. Entonces, Jehová le mostró a Moisés otro milagro. Dijo: ‘Mete tu mano en tu traje.’ Moisés lo hizo, y cuando sacó la mano, ¡estaba blanca como la nieve! Parecía que él estaba enfermo, con la lepra. Entonces Jehová le dio a Moisés poder para hacer un tercer milagro. Finalmente dijo: ‘Estos milagros harán que los israelitas crean que te envié.’

Después, Moisés volvió a su casa y le dijo a Jetro: ‘Por favor, déjame volver a Egipto para ver cómo están mis parientes.’ Así que Jetro le dijo adiós a Moisés, que empezó su viaje de regreso a Egipto.

Éxodo 3:1-22; 4:1-20.

El Día de Reposo

👪 Reflexiones sobre la Familia

El tiempo devocional en familia es otra oportunidad importante para que la familia conserve su salud espiritual. La familia se reúne con el propósito de adorar a Dios y estudiar su Palabra. Esto puede adoptar la forma de cánticos, oraciones, lecturas bíblicas y comentarios sobre temas espirituales o religiosos. ★ Dr. Tim Clinton y Dr. John TrentConsejería Bíblica (Tomo II)

Jesus sana a un paralítico en el estanque de Betesda en el día de reposo

El Día de Reposo

Reflexión cristiana basada en Marcos 2:27–28. El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo. El debate sobre el sabbat

Texto Biblico: Marcos 2:27–28

El debate sobre el sabbat

El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo. Marcos 2:27–28

El cuarto debate entre Jesús y los líderes religiosos fue sobre el sabbat y lo que era legítimo o no hacer en ese día. Marcos registra dos incidentes, ambos ocurridos en el día del sabbat.

El primero de ellos tuvo lugar en cierto campo de cultivo de granos, donde Jesús permitió que sus discípulos arrancaran y comieran algunas espigas mientras caminaban por ese campo.

Ahora bien, la ley prohibía específicamente cosechar en el sabbat (éxodo 34.21); la tradición oral sostenía que arrancar espigas era lo mismo que cosechar, y por lo tanto (a los ojos de los escribas) los discípulos eran culpables de una grave violación a la ley.

Pero Jesús apeló a las Escrituras. Les recordó que cuando David y sus compañeros tenían hambre, comieron del pan consagrado en el tabernáculo, algo permitido por la ley solamente a los sacerdotes.

Pero las Escrituras no los condenaban, lo cual muestra que estas son menos rígidas que los fariseos en su aplicación de la ley. Jesús concluyó dando dos extraordinarias declaraciones: ‘El día de reposo fue hecho por causa del hombre [es decir, para nuestro disfrute] y no el hombre por causa del día de reposo’, y dijo de sí mismo que era ‘Señor aun del día de reposo’ porque tenía la autoridad para interpretarlo de manera correcta.

El segundo incidente ocurrió en la sinagoga, donde en el día del sabbat Jesús sanó a un hombre que tenía la mano seca. Le dijo al hombre que se pusiera de pie públicamente frente a todos. Luego preguntó a los que observaban: ‘¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarlá’ (3.4).

Nadie respondió, porque en la pregunta de Jesús había más elementos que los que eran visibles a primera vista. Estaba poniendo en evidencia la hipocresía de ellos. Porque mientras Jesús estaba por hacer el bien y sanar en el sabbat, ellos están llenos de malos pensamientos y, como dice Marcos, ‘se reunieron, al salir, para tramar el modo de matar a Jesús.’ (v. 6, blp).

Si repasamos esta serie de cuatro mini debates o historias de conflicto, que Marcos ha reunido aquí, vemos que no solo preservan enseñanza valiosa sino que describen la supremacía de Jesús.

Lo vemos como el Hijo del Hombre que tiene autoridad para perdonar pecados, como médico de nuestra alma, como el novio que llena de alegría a los invitados, y como Señor aun del
sabbat

Por qué huyó Moisés

Moisés huye de Egipto

Por qué huyó Moisés

MIRA a Moisés; está huyendo de Egipto. ¿Puedes ver a los que lo persiguen? ¿Sabes por qué quieren matar a Moisés? Vamos a ver si podemos averiguarlo.

Moisés creció en la casa de Faraón, el gobernante de Egipto. Se hizo muy sabio y grande. Moisés sabía que él no era egipcio, y que sus verdaderos padres eran esclavos israelitas.

Un día, cuando tenía 40 años, Moisés decidió ir a ver cómo le iba a su pueblo. Los estaban tratando mal. Vio a un egipcio golpeando a un esclavo israelita. Moisés miró alrededor y, al no ver a ninguna persona que estuviera velando, hirió al egipcio, y éste murió. Moisés escondió al muerto en la arena.

Al día siguiente Moisés fue a ver a su pueblo otra vez. Creía que podría ayudarlos para que no fueran esclavos. Pero vio a dos israelitas peleando, y Moisés le dijo al que estaba haciendo lo que era malo: ‘¿Por qué golpeas a tu hermano?’

El hombre dijo: ‘¿Quién te hizo nuestro gobernante y juez? ¿Me vas a matar como mataste a aquel egipcio?’

Ahora Moisés se asustó. Sabía que la gente había averiguado lo que él le había hecho al egipcio. Aun Faraón lo oyó y mandó hombres a matar a Moisés. Por eso Moisés tuvo que salir huyendo de Egipto.

Cuando Moisés salió de Egipto, se fue lejos, a la tierra de Madián. Allí conoció a la familia de Jetro, y se casó con una de sus hijas, Zípora. Moisés se hizo pastor y atendió las ovejas de Jetro. Por 40 años vivió en la tierra de Madián. Ahora tenía 80 años de edad. Entonces un día, mientras Moisés atendía las ovejas de Jetro, pasó una cosa sorprendente que cambió la vida entera de Moisés. Pasa la página, y vamos a ver qué es esta cosa sorprendente.

Éxodo 2:11-25; Hechos 7:22-29.

Se salva al bebé Moisés

La hermana de Moisés, Míriam, hablando con la hija de Faraón

Se salva al bebé Moisés

MIRA al bebé que llora mientras aprieta el dedo de esa joven. Este es Moisés. ¿Sabes quién es la bella joven? Es una princesa egipcia, la propia hija de Faraón.

La madre de Moisés escondió al bebé hasta que él tuvo tres meses de edad, pues no quería que los egipcios lo mataran. Pero ella sabía que podían hallar a Moisés, y, por eso, esto fue lo que hizo para salvarlo.

Preparó una canasta de manera que no fuera a entrar agua en ella. Entonces puso a Moisés allí y colocó la canasta en la hierba alta al lado del río Nilo. Le dijo a Míriam, la hermana de Moisés, que se quedara cerca para ver qué pasaba.

El bebé Moisés en la cesta llorando

Pronto la hija de Faraón vino al río Nilo a bañarse. De repente vio la canasta en la hierba alta. Dijo a una de sus sirvientas: ‘Consígueme esa canasta.’ Cuando la princesa abrió la canasta, ¡qué lindo bebé vio! El bebé Moisés estaba llorando, y la princesa le tuvo lástima. La princesa egipcia no quiso que mataran al nene.

Entonces Míriam vino. La puedes ver en la lámina. Míriam le preguntó a la hija de Faraón: ‘¿Puedo ir y llamar a una israelita para que te críe el bebé?’

‘Hazme ese favor,’ dijo la princesa.

Así que Míriam fue corriendo a decírselo a su mamá. Cuando la madre de Moisés vino a donde la princesa, ésta le dijo: ‘Toma a este bebé y críamelo, y te pagaré por ello.’

Así que la madre de Moisés cuidó a su propio hijo. Después, cuando Moisés ya tenía suficiente edad, se lo llevó a la hija de Faraón, quien lo adoptó como hijo suyo. Por eso Moisés creció en la casa de Faraón.

Éxodo 2:1-10.

Un rey malo manda en Egipto

Los israelitas son esclavos de Faraón en Egipto

Un rey malo manda en Egipto

LOS hombres que ves aquí están obligando a la gente a trabajar. ¡Mira al que está golpeando a un trabajador con un látigo! Los trabajadores son de la familia de Jacob, y se les llama israelitas. Y los que los obligan a trabajar son egipcios. Los israelitas han llegado a ser sus esclavos. ¿Cómo pasó esto?

Por muchos años la gran familia de Jacob vivió en paz en Egipto. José, que era el hombre más importante de Egipto después de Faraón el rey, los cuidaba. Pero entonces José murió. Y un nuevo Faraón, a quien no le gustaban los israelitas, llegó a ser rey en Egipto.

De modo que este Faraón malo esclavizó a los israelitas. Y puso a cargo de ellos a hombres que eran viles y crueles. Estos obligaron a los israelitas a trabajar duro haciendo ciudades para Faraón. Pero los israelitas seguían haciéndose muchos. Después de un tiempo los egipcios temieron que los israelitas llegaran a ser demasiados y se hicieran muy fuertes.

Esclavos israelitas siendo maltratados por los egipcios

¿Sabes lo que hizo Faraón? Habló a las mujeres que ayudaban a las madres israelitas cuando ellas daban a luz, y dijo: ‘Tienen que matar a todo varoncito que nazca.’ Pero estas mujeres eran buenas, y no mataban a los nenes.

Por eso Faraón dio este mandato a todo su pueblo: ‘A todos los varoncitos israelitas, mátenlos. Dejen vivir solo a las niñitas.’ ¿No era terrible que se mandara eso? Veamos cómo se salvó a un varoncito.

Éxodo 1:6-22.

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